
Memorias de Navidad
Cuando pequeña, creía que Santa Claus nos llevaba los regalos que encontrabamos debajo del árbol. El día que lo conocí me dí cuenta de que si hay magia.
Cuando pequeña, creía que Santa Claus nos llevaba los regalos que encontrabamos debajo del árbol. El día que lo conocí me dí cuenta de que si hay magia.
Recuerdo que tenía 5 años, mis padres nos habían llevado a Monterrey a mí y a mi hermana. Era diciembre y las calles estaban atestadas de vendedores y personas que corrían de un lado a otro comprando regalos para las fiestas que se avecinaban. El tránsito vehicular era intenso.
Llegamos a Monterrey, todo estaba iluminado y adornado con guirnaldas. Se escuchaban los villancicos en medio de las voces de la gente. Y de repente lo vi sentado, rodeado de niños allí estaba él. Papa Noel. Era justo como me lo había imaginado, grande, rechoncho y sonriente. Mi mamá me llevó hasta él para que nos tomáramos una foto. Cuando me abrazó sentí una felicidad enorme. Mi madre dice que ese día estaba radiante. Fue como un sueño.
Nunca olvidare ese momento y menos esa sensación. Estar viviendo un momento mágico, típico de una niña pequeña que aún cree en hadas y cuentos, cuando aún somos inocentes y crees que tus padres son inmortales. Con el tiempo perdemos nuestro lado infantil pero ahí esta para recordarnos que la vida es simple y bella a pesar de los años que tengamos.
Llegamos a Monterrey, todo estaba iluminado y adornado con guirnaldas. Se escuchaban los villancicos en medio de las voces de la gente. Y de repente lo vi sentado, rodeado de niños allí estaba él. Papa Noel. Era justo como me lo había imaginado, grande, rechoncho y sonriente. Mi mamá me llevó hasta él para que nos tomáramos una foto. Cuando me abrazó sentí una felicidad enorme. Mi madre dice que ese día estaba radiante. Fue como un sueño.
Nunca olvidare ese momento y menos esa sensación. Estar viviendo un momento mágico, típico de una niña pequeña que aún cree en hadas y cuentos, cuando aún somos inocentes y crees que tus padres son inmortales. Con el tiempo perdemos nuestro lado infantil pero ahí esta para recordarnos que la vida es simple y bella a pesar de los años que tengamos.
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