Nuestro flamante Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa nos sorprende con un nuevo relato digno de su pluma.
Roger despertó asustado esa mañana cuando el sheriff fue a buscarlo a su celda diciéndole que tenia visita. Después de colocarle las esposas lo llevo a través de los pasillos de la cárcel de Brixton. Tenía demasiado frío para ser Julio.
Mientras se dirigían al locutorio de las visitas, Roger pensó que seguramente lo estaría esperando su abogado maître George Gavan Duffy, pero no fue así. Cuando llegó vio a uno de los ayudantes de Duffy.
Siempre se preguntó por qué su defensor nunca lo visitaba y siempre mandaba a alguien en su representación.
Mientras se dirigían al locutorio de las visitas, Roger pensó que seguramente lo estaría esperando su abogado maître George Gavan Duffy, pero no fue así. Cuando llegó vio a uno de los ayudantes de Duffy.
Siempre se preguntó por qué su defensor nunca lo visitaba y siempre mandaba a alguien en su representación.
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