jueves, 4 de noviembre de 2010

Practica 2

Esa tarde casi rueda mi cabeza por un descuido absurdo.


A las momias se las llevarían en 15 minutos y los archivos de las fotografías que se les tomaron no estaban en el disco duro. Mi jefe, enterado, vociferaba a voz en cuello mi falta de supervisión. Esa mañana Joaquín Olivares, el técnico, había formateado todas las computadoras del área, me sentí perdida.

Comencé a buscar por todos lados, archivos, CD, memoria de la cámara. Nada, no había nada. Mi jefe seguía gritando, cada vez más fuerte. Sonó el teléfono. Los especialistas del INC ya estaban llegando para recoger el material.

Olivares se acercó, se le notaba nervioso, le incriminé la pérdida de las fotografías, no me miró a los ojos, pidió perdón y me alcanzó el USB donde había hecho los archivos de respaldo. Casi lo mato. Entré a la oficina de mi superior y le dije que ya todo estaba arreglado.

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